Visita y discurso del Presidente Vizcarra en Paracas, hacia el bicentenario.

El Presidente de la República, Martín Vizcarra, encabezó, desde Paracas, la ceremonia de conmemoración por los 200 años del desembarco del general José de San Martín y la Expedición Libertadora en nuestro país. En el acto, el Jefe del Estado está acompañado por los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores.

Desde Solimar, nos complace compartir esta importante visita que reafirma la relevancia de Paracas en nuestro país. Nos anima a seguir construyendo parte de nuestra historia y la de nuestros socios.

El 8 de setiembre de 1820, como parte de la Expedición Libertadora del Perú, don José de San Martín desembarcó en Paracas, cerca al puerto de Pisco. Este hecho constituyó el inicio de una serie de episodios de la historia peruana que condujeron a la Independencia del país.

El Presidente Martín Vizcarra hizo un llamado a la unidad al conmemorar los 200 años del Desembarco del General Don José de San Martín y la Expedición Libertadora, en Paracas.

Aquí el discurso del presidente Martín Vizcarra en Paracas:

Conmemoración por los 200 años del Desembarco del General Don José de San Martín y la Expedición Libertadora. Un día como hoy, hace 200 años, aquí en Paracas desembarcó la expedición libertadora del General José de San Martín, para cumplir una de sus más grandes misiones: proclamar la Independencia del Perú y trazar el camino que permitió consolidar, años después, la libertad de los pueblos de América. La llegada de la expedición a esta bahía fue un paso trascendental en el largo camino hacia la libertad y la justicia. Comprobó que la lucha contra el dominio y la opresión no solo fue un proceso duro y difícil, sino también resultado del sacrificio y, sobre todo, de la conjunción de esfuerzos y voluntades.

Aquí en Paracas se unieron hace 200 años patriotas peruanos y latinoamericanos por una sola causa: demostrar que ni los muros más elevados pueden ser una barrera infranqueable cuando los pueblos quieren forjar su propio destino.Al conmemorar aquel histórico momento, y encontrándonos en el mismo lugar por donde ingresó la expedición libertadora del sur, no podemos dejar de sentir orgullo porque esos hechos han ido moldeando el devenir de nuestra Patria.

Por eso, en medio de las circunstancias que nos tocan vivir hoy, es importante darnos un tiempo y un espacio para recordar que cuando Don José de San Martín llegó desde Valparaíso, aquí, a la Bahía de Paracas, el Perú ya se estaba preparando para sumarse a la expedición y hacer realidad los ideales de libertad e independencia. Este tenía que ser un proceso continental, un verdadero quiebre con el orden anterior y para San Martín, siempre estuvo claro que para lograrlo tenía que compartir sus ideales con todos. Y así lo hizo.

El éxito en la lucha por la Independencia del Perú y de América estuvo marcado por el coraje, el pundonor y el esfuerzo colectivo, pero, sobre todo, por la capacidad de miles de hombres y mujeres de identificar un único enemigo común. Solo uniéndose a esa causa pudo ser posible la gesta heroica. Y no es que el Perú de ese entonces no fuera ya un lugar lleno de contrastes y realidades diversas: los soldados españoles, los soldados americanos, los nobles peruanos, las familias divididas en facciones…

La realidad frente a la independencia era compleja y difícil, pero ahí estábamos, definiendo con nuestras acciones qué tipo de país queríamos ser. Y elegimos ser un país libre y soberano. Un Estado democrático donde todos seamos iguales ante la ley.

Un país que construya su futuro a partir de su diversidad. Por eso hoy debemos recordar que lo que une a esta nación no son los colores de nuestra tez, ni los lugares donde hemos nacido, ni los orígenes de nuestros apellidos. Lo que nos une, lo que nos hace más fuertes, lo que nos hace verdaderamente peruanos, es nuestra multiculturalidad y la lealtad a los ideales de justicia, libertad e igualdad con los cuales se fundó nuestra República. Hoy, 200 años después, los pueblos de América libramos otra gran batalla contra un enemigo común: Una pandemia que no tiene precedentes en la historia. Una crisis de grandes dimensiones que tiene un impacto en la salud, la economía, el empleo y la vida cotidiana de nuestros ciudadanos. En el Perú esta pandemia ha puesto sobre la mesa viejos problemas estructurales que debieron ser abordados hace mucho tiempo. No se hicieron. Pero nuestra responsabilidad con la patria está por encima de todo. En estos 2 años y medio de mi gobierno, hemos enfrentado las mayores crisis de lo que va del Siglo XXI para nuestro país.

Asumimos el mandato en medio de la peor crisis política y garantizamos una transición ordenada.

Afrontamos en seguida la crisis de la corrupción y emprendimos una lucha frontal contra este flagelo e impulsamos las reformas de nuestras instituciones. Como si ello no fuera suficiente, encaramos luego otra crisis política que terminó en la disolución constitucional del Congreso y la elección de un Parlamento para que complete el periodo. Y, desde hace seis meses, enfrentamos junto a las peruanas y peruanos la peor crisis sanitaria de todos los tiempos. Muchas cosas han ocurrido en tan corto periodo de tiempo. Estas crisis sucesivas han probado nuestra resistencia, fortalecido nuestra determinación y reafirmado nuestra fe en el Perú y en las inmensas posibilidades que tenemos por delante.

El Perú no se acaba con la pandemia. Como hace 200 años, y como ha ocurrido durante otros episodios de nuestra historia, el Perú va a trascender a esta crisis. El llamado que hoy les hago es para salir de esta coyuntura no solo más fuertes, sino más solidarios y más humanos; no solo con más preguntas, sino con más convicciones sobre los grandes desafíos de nuestro país de cara al Bicentenario y después de esta fecha emblemática. Desde Paracas, quiero enviar en este día histórico un mensaje de renovación y unidad a todos los peruanos, dentro y fuera del territorio. Sigamos luchando hasta derrotar al virus. Sigamos trabajando juntos con el mismo empeño y coraje que mostraron los fundadores de nuestra República.

Necesitamos una nueva declaración de Independencia, para nuestra nación y para nuestras propias vidas. Independencia de la corrupción, que carcome las bases de nuestro Estado. Independencia de la pobreza y el subdesarrollo, que condena la vida de nuestros ciudadanos. Independencia también de las disputas mezquinas, las recriminaciones infundadas y la intolerancia. Superemos juntos este nuevo desafío y lleguemos al Bicentenario como un país que afianza su identidad, que se reconoce diverso y que, luego de la crisis, siente las bases para un desarrollo integrador, democrático, inclusivo y con equidad para todas y todos.

 

Muchas gracias.

(Fin) Fuente: Andina
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